Caballos de cartón, pelotas de fútbol, coches de pedales o muñecas eran en para nuestros abuelos mucho más que un juguete. Quien tenía un balón era el rey de la plaza, el que elegía equipo, campo y el que mandaba en el juego. Ya no digamos del afortunado propietario de una bicicleta, cuando era un bien preciado que sólo llevaban algunos veraneantes de Madrid que acudían a pasar el periodo estival a un pueblo, como por ejemplo era en aquellos años, Valdemoro. Así lo reconoce la concejala de Régimen Interior, Lourdes Almendros, en una entrevista concedida a 8madrid sur TV.
Almendros habla del papel del juguete en aquellos años y recuerda que los regalos llegaban casi exclusivamente en Navidad y sólo los más afortunados los tenían, porque para otros su gran regalo eran naranjas, castañas o frutos secos.
Las caras de los niños que aparecen en la exposición “Juguetes: un mundo de ilusión (1870- 1975) lo dice todo. Esta muestra recoge imágenes del archivo municipal de Valdemoro, en una esmerada selección, que ahora se puede ver en www.valdemoro.es
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